ORACIONES DEL NOVENO DÍA
El fuego prueba al hierro, y la tentación al hombre justo.
Muchas veces no sabemos lo que podemos; mas
la tentación descubre lo que somos.
Debemos, pues, velar principalmente al venir
la tentación; porque entonces más fácilmente es vencido el enemigo cuando no le
dejamos pasar de la puerta del alma, y se le resiste al umbral luego que toca.
Atajar al principio el mal procura: Si
llega a echar
raíz, tarde se cura.
Porque primeramente se ofrece al ánima sólo
el pensamiento sencillo; después, la importuna imaginación; luego, la
delectación y el torpe movimiento, y el consentimiento.
Y así entra poco a poco el maligno enemigo, y
se apodera de todo por no resistirle al principio.
Y cuanto más tiempo fuere uno perezoso en
resistir, tanto se hace cada día más flaco, y el enemigo contra él más fuerte.
Algunos padecen graves tentaciones al
principio de su conversión, y otros, al fin.
Pero otros son molestados casi por toda su
vida.
Algunos son tentados blandamente, según la
sabiduría y el juicio de la divina Providencia, que mide el estado y los
méritos de los hombres, y todo lo tiene ordenado para la salvación de sus
escogidos.
Por eso no debemos desconfiar cuando somos
tentados, sino antes rogar a Dios con mayor fervor que sea servido de ayudarnos
en toda tribulación; el cual, sin duda,
según el dicho de San Pablo, nos dará el
auxilio junto con la tentación, para que la podamos resistir.
Humillemos, pues, nuestras almas bajo la mano
de Dios en toda
tribulación y tentación, porque Él salvará y engrandecerá a los humildes de
espíritu.
En las tentaciones y adversidades se ve
cuánto uno ha aprovechado y en ellas consiste el mayor merecimiento y se conoce
mejor la virtud. (Imitación de Cristo, libro I, cap. 13)
***
Veni, Creator Spiritus
Ven, Espíritu Creador,
visita las mentes de tus siervos,
llena de la gracia de lo alto
los pechos que Tú creaste.
Tú, que eres llamado Paráclito,
don de Dios altísimo,
fuente viva, fuego, amor,
y unción espiritual.
Tú septiforme en el don,
dedo de la paterna diestra,
Tú, auténtica promesa del Padre,
que enriqueces las lenguas con palabras.
Enciende lumbre en los sentidos,
infunde amor en los corazones,
corroborando con vigor constante
la fragilidad de nuestro cuerpo.
Rechaza más y más lejos al enemigo,
concede prontamente la paz,
yendo así Tú delante como guía,
evitemos todo mal.
Haz que por ti conozcamos al Padre
y conozcamos también al Hijo
y por ti, Espíritu de entrambos,
creamos en todo tiempo.
A Dios Padre sea la gloria
y al Hijo, que entre los muertos resucitó,
y al Paráclito
por los siglos de los siglos. Amén.
Ave Maris Stella
Salve, Estrella del mar,
Madre, que diste a luz a Dios,
quedando perpetuamente Virgen,
feliz puerta del cielo.
Pues recibiste aquel Ave
De labios de Gabriel,
ciméntanos en la paz,
trocando el nombre de Eva.
Suelta las prisiones a los reos,
da lumbre a los ciegos,
ahuyenta nuestros males,
recábanos todos los bienes.
Muestra que eres Madre,
reciba por tu mediación nuestras plegarias
el que, nacido por nosotros,
se dignó ser tuyo.
Virgen singular,
sobre todos suave,
haz que libres de culpas,
seamos suaves y castos.
Danos una vida pura,
prepara una senda segura,
para que, viendo a Jesús,
eternamente nos gocemos.
Gloria sea a Dios Padre,
loor a Cristo altísimo
y al Espíritu Santo:
a los tres un solo honor. Amén.
Magníficat
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador,
porque ha mirado la humildad de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes en mí
y su nombre es santo.
Y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación
sobre los que le temen.
Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes;
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Acogió a Israel su siervo,
acordándose de su misericordia
-como la había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham
y su descendencia para siempre.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
---------------------------
Quienes somos
No hay comentarios:
Publicar un comentario