Día 27 de la preparación

CONOCIMIENTO DE JESUCRISTO

Actos de amor a Dios, acción de gracias por las bendiciones de Jesús, contrición y resolución

Durante este período nos emplearemos en estudiar a Jesucristo. ¿Qué se tiene que estudiar de Jesucristo?

Primero:

El Hombre-Dios, su gracia y gloria; después sus derechos en el dominio soberano sobre nosotros; ya que, habiendo renunciado a Satanás y al mundo, tomamos a Jesucristo como nuestro Señor.

Segundo:

Su vida interior; las virtudes y los actos de su Sagrado Corazón; su asociación con María y los misterios de la Anunciación y Encarnación. Durante su infancia y vida oculta en la fiesta de las bodas de Caná y en el Calvario... (Tratado de la Verdadera Devoción... nn. 12-38, 183, 212, 226-265)


ORACIONES DEL DÍA 27

Cristo, nuestro fin último

Jesucristo Nuestro Señor, verdadero Dios y verdadero hombre, debe ser el fin último de nuestras devociones; a no ser así, serían falsas y engañosas. Jesucristo es el alta y el omega, el comienzo y fin de todas las cosas.

No trabajamos, como dice el Apóstol, más que por hacer perfecto a todo hombre en Jesucristo porque sólo en Él reside toda plenitud de la Divinidad y todas las demás plenitudes de gracia, de virtudes y de perfecciones; porque sólo en Él estamos bendecidos con, toda bendición espiritual; porque Él es el único maestro que debe enseñamos, es nuestro único Señor de quien debemos depender, nuestro único Jefe a quien debemos pertenecer, nuestro único Modelo a que debemos conformamos, nuestro único Médico que nos debe sanar, nuestro único Pastor que debe alimentamos, nuestro único camino por donde debemos andar, nuestra única Verdad que debemos creer, nuestra única vida que debe vivificamos, y nuestro único Todo en todas las cosas que debe bastamos.

No se ha pronunciado bajo el cielo otro nombre que el de Jesús por el cual debemos ser salvos. Dios no ha puesto otro fundamento de nuestra salvación, de nuestra perfección y de nuestra gloria, más que a Jesucristo; todo edificio que no está construido sobre esta piedra firme, está levantado sobre movediza arena, y más o menos tarde caerá infaliblemente.

Con Jesucristo y en Jesucristo lo podemos todo: podemos dar toda honra y gloria al Padre en unidad del Espíritu Santo, hacemos perfectos y ser para el prójimo buen olor de vida eterna.

Si, pues, nos entregamos a la hermosa devoción hacia la Virgen Santísima, es sólo para establecer más perfectamente el amor de Jesucristo, y de hallar un medio fácil y seguro de hallar a Jesucristo. Como ya lo he demostrado, y aún demostraré más adelante, pues esta devoción nos es necesaria para hallar a Jesucristo perfectamente, para amarle tiernamente y para servirle fielmente. (Tratado de la Verdadera Devoción…., núms. 61-62)


AVE MARIS STELLA

Salve, Estrella del mar,

Madre, que diste a luz a Dios,

quedando perpetuamente Virgen,

feliz puerta del cielo.

Pues recibiste aquel Ave

De labios de Gabriel,

ciméntanos en la paz,

trocando el nombre de Eva.

Suelta las prisiones a los reos,

da lumbre a los ciegos,

ahuyenta nuestros males,

recábanos todos los bienes.

Muestra que eres Madre,

reciba por tu mediación nuestras plegarias

el que nacido por nosotros,

se dignó ser tuyo.

Virgen singular,

sobre todos suave,

haz que libres de culpas,

seamos suaves y castos.

Danos una vida pura,

prepara una senda segura,

para que, viendo a Jesús,

eternamente nos gocemos.

Gloria sea a Dios Padre,

loor a Cristo altísimo

y al Espíritu Santo:

a los tres un solo honor. Amén.

 

LETANÍA DEL SANTO NOMBRE DE JESÚS

Señor, ten piedad de nosotros. (bis)

Cristo, ten piedad de nosotros. (bis)

Señor, ten piedad de nosotros. (bis)

Jesús, óyenos. Jesús, óyenos.

Jesús, escúchanos. Jesús, escúchanos.

Dios, Padre celestial, ten piedad de nosotros.

Dios, Hijo, Redentor del mundo, íd.

Dios, Espíritu Santo, íd.

Dios santo, trino y uno, íd.

Jesús hijo de Dios vivo, íd.

Jesús, resplandor del Padre, íd.

Jesús, candor de la luz eterna, íd.

Jesús, rey de la gloria, íd.

Jesús, sol de justicia, íd.

Jesús, Hijo de la Virgen María, íd.

Jesús, amable, íd.

Jesús, admirable, íd.

Jesús, Dios fuerte, íd.

Jesús, Padre del siglo futuro, íd.

Jesús, ángel del gran consejo, íd.

Jesús, poderosísimo, íd.

Jesús, obedientísimo, íd.

Jesús, manso y humilde de corazón, íd.

Jesús, amador de la castidad, íd.

Jesús, amador nuestro, íd.

Jesús, Dios de paz, íd.

Jesús, autor de la vida, íd.

Jesús, modelo de virtudes, íd.

Jesús, celador de las almas, íd.

Jesús, Dios nuestro, íd.

Jesús, refugio nuestro, íd.

Jesús, padre de los pobres, íd.

Jesús, tesoro de los fieles, íd.

Jesús, buen pastor, íd.

Jesús, luz verdadera, íd.

Jesús, sabiduría eterna, íd.

Jesús, bondad infinita, íd.

Jesús, camino y vida nuestra, íd.

Jesús, gozo de los ángeles, íd.

Jesús, rey de los patriarcas, íd.

Jesús, maestro de los apóstoles, íd.

Jesús, doctor de los evangelistas, íd.

Jesús, fortaleza de los mártires, íd.

Jesús, luz de los confesores, íd.

Jesús, pureza de las vírgenes, íd.

Jesús, corona de todos los santos, íd.

Sednos propicio, perdónanos, Jesús.

Sednos propicio, escúchanos, Jesús.

De todo mal, líbranos, Jesús.

De todo pecado, íd.

De tu ira, íd.

De los lazos del demonio, íd.

Del espíritu de fornicación, íd.

De la muerte eterna, íd.

Del desprecio de tus inspiraciones, íd.

Por el misterio

de tu santa encarnación, íd.

Por tu nacimiento, íd.

Por tu infancia, íd.

Por tu vida divina, íd.

Por tus trabajos, íd.

Por tu pasión y gloria, íd.

Por tu cruz y desamparo, íd.

Por tus angustias, íd.

Por tu muerte y sepultura, íd.

Por tu resurrección, íd.

Por tu ascensión, íd.

Por tus gozos, íd.

Por tu gloria, íd.

Cordero de Dios, que borras los pecados del mundo, Jesús, perdónanos.

Cordero de Dios, que borras los pecados del mundo, Jesús, escúchanos.

Cordero de Dios, que borras los pecados del mundo, Jesús, ten piedad de nosotros.

Jesús, óyenos. Jesús, óyenos.

Jesús, escúchanos. Jesús, escúchanos.

V. Bendito sea el nombre del Señor.

R. Ahora y siempre, por los siglos de los siglos.

 

ORACIÓN

Señor Jesucristo, que dijiste: Pedid y recibiréis, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá; te suplicamos derrames sobre nosotros la ternura de tu divino amor, a fin de que amándote de todo corazón, con palabra y con obras, nunca cesemos de alabarte. Haz, Señor, que temamos

y amemos también perpetuamente tu santo nombre, porque jamás abandona tu providencia a los que proteges con la fortaleza de tu amor. Que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

 

ORACIÓN DE MONTFORT A JESUCRISTO

Dejadme, amabilísimo Jesús mío, que me dirija a Vos, para atestiguaras mi reconocimiento por la merced que me habéis hecho con la devoción de la Esclavitud, dándome a vuestra Santísima Madre para que sea Ella mi abogada delante de vuestra Majestad, y en mi grandísima miseria mi universal suplemento. ¡Ay, Señor! Tan miserable soy, que sin esta buena Madre, infaliblemente me hubiera perdido.

Sí, que a mí me hace falta María, delante de Vos y en todas partes; me hace falta para calmar vuestra justa cólera, pues tanto os he ofendido y todos los días os ofendo; me hace falta para detener los eternos y merecidos castigos con que vuestra justicia me amenaza, para pediros, para acercarme a Vos y para daros gusto; me hace falta para salvar mi alma y la de otros; me hace falta, en una palabra, para hacer siempre vuestra voluntad, buscar en todo vuestra mayor gloria.

¡Ah, si pudiera yo publicar por todo el universo esta misericordia que habéis tenido conmigo! ¡Si pudiera hacer que conociera todo el mundo que si no fuera por María estaría yo condenado! ¡Si yo pudiera dignamente daros las gracias por tan grande beneficio! María está en mí.

¡Oh, qué tesoro! ¡Oh, qué consuelo! Y, de ahora en adelante, ¿no seré todo para Ella? ¡Oh, qué ingratitud! Antes la muerte. Salvador mío queridísimo, que permitáis tal desgracia, que mejor quiero morir que vivir sin ser todo de María. Mil y mil veces, como San Juan Evangelista al pie de la cruz, la he tomado en vez de todas mis cosas.

¡Cuántas veces me he entregado a Ella! Pero si todavía no he hecho esta entrega a vuestro gusto, la hago ahora, mi Jesús querido, como vos queréis la haga. Y si en mi alma o en mi cuerpo veis alguna cosa que no pertenezca a esta Princesa augusta, arrancadla, os ruego arrojadla lejos de mí; que no siendo de María, indigna es de Vos.

¡Oh, Espíritu Santo! Concededme todas las gracias, plantad, regad y cultivad en mi alma el árbol de la vida verdadero, que es la amabilísima María, para que crezca y florezca y dé con abundancia el fruto de vida.

¡Oh, Espíritu Santo! Dadme mucha devoción y mucha afición a María; que me apoye mucho en su seno maternal, y recurra de continuo a su misericordia, para que en ella forméis dentro de mí a Jesucristo, al natural, crecido y vigoroso hasta la plenitud de su edad perfecta. Amén.

 

Oh, Jesús, que vives en María

Ven, ¡Oh Jesús!, que vives en María; ven a vivir y reinar en nosotros, que tu vida se exprese en nuestra vida para vivir tan sólo para Ti.

Forja en nuestra alma, ¡oh, Cristo!, tus virtudes, tu Espíritu divino y santidad, tus máximas perfectas y tus normas y el ardor de tu eterna caridad.

Danos parte, Señor, en tus misterios para que te podamos imitar; tú que eres Luz de Luz, dan os tus luces, y en pos de ti podremos caminar.

Reina, Cristo, en nosotros por tu Madre, sobre el demonio y la naturaleza, en virtud de tu nombre soberano, para la gloria del Padre celestial. Amén.


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