CONOCIMIENTO DE JESUCRISTO
Actos de amor a Dios, acción de gracias por las
bendiciones de Jesús, contrición y resolución
Durante este período nos emplearemos en estudiar a Jesucristo. ¿Qué se tiene que estudiar de Jesucristo?
Primero:
El Hombre-Dios, su gracia y gloria; después sus
derechos en el dominio soberano sobre nosotros; ya que, habiendo renunciado a
Satanás y al mundo, tomamos a Jesucristo como nuestro Señor.
Segundo:
Su vida interior; las virtudes y los actos de
su Sagrado Corazón; su asociación con María y los misterios de la Anunciación y
Encarnación. Durante su infancia y vida oculta en la fiesta de las bodas de
Caná y en el Calvario... (Tratado de la Verdadera Devoción... nn.
12-38, 183, 212, 226-265)
ORACIONES DEL DÍA 27
Cristo, nuestro fin
último
Jesucristo Nuestro Señor, verdadero Dios y verdadero hombre,
debe ser el fin último de nuestras devociones; a no ser así, serían falsas y
engañosas. Jesucristo es el alta y el omega, el comienzo y fin de
todas las cosas.
No trabajamos, como dice el Apóstol, más que por hacer
perfecto a todo hombre en Jesucristo porque sólo en Él reside toda plenitud de
la Divinidad y todas las demás plenitudes de gracia, de virtudes y de
perfecciones; porque sólo en Él estamos bendecidos con, toda bendición
espiritual; porque Él es el único maestro que debe enseñamos, es nuestro único
Señor de quien debemos depender, nuestro único Jefe a quien debemos pertenecer,
nuestro único Modelo a que debemos conformamos, nuestro único Médico que nos
debe sanar, nuestro único Pastor que debe alimentamos, nuestro único camino por
donde debemos andar, nuestra única Verdad que debemos creer, nuestra única vida
que debe vivificamos, y nuestro único Todo en todas las cosas que debe
bastamos.
No se ha pronunciado bajo el cielo otro nombre que el
de Jesús por el cual debemos ser salvos. Dios no ha puesto otro fundamento de
nuestra salvación, de nuestra perfección y de nuestra gloria, más que a
Jesucristo; todo edificio que no está construido sobre esta piedra firme, está
levantado sobre movediza arena, y más o menos tarde caerá infaliblemente.
Con Jesucristo y en Jesucristo lo podemos todo: podemos
dar toda honra y gloria al Padre en unidad del Espíritu Santo, hacemos
perfectos y ser para el prójimo buen olor de vida eterna.
Si, pues, nos entregamos a la hermosa devoción hacia
la Virgen Santísima, es sólo para establecer más perfectamente el amor de
Jesucristo, y de hallar un medio fácil y seguro de hallar a Jesucristo. Como ya
lo he demostrado, y aún demostraré más adelante, pues esta devoción nos es
necesaria para hallar a Jesucristo perfectamente, para amarle tiernamente y
para servirle fielmente. (Tratado de la Verdadera Devoción…., núms.
61-62)
AVE
MARIS STELLA
Salve, Estrella del mar,
Madre, que diste a luz a Dios,
quedando perpetuamente Virgen,
feliz puerta del cielo.
Pues recibiste aquel Ave
De labios de Gabriel,
ciméntanos en la paz,
trocando el nombre de Eva.
Suelta las prisiones a los reos,
da lumbre a los ciegos,
ahuyenta nuestros males,
recábanos todos los bienes.
Muestra que eres Madre,
reciba por tu mediación nuestras plegarias
el que nacido por nosotros,
se dignó ser tuyo.
Virgen singular,
sobre todos suave,
haz que libres de culpas,
seamos suaves y castos.
Danos una vida pura,
prepara una senda segura,
para que, viendo a Jesús,
eternamente nos gocemos.
Gloria sea a Dios Padre,
loor a Cristo altísimo
y al Espíritu Santo:
a los tres un solo honor. Amén.
LETANÍA DEL SANTO NOMBRE DE JESÚS
Señor, ten piedad de nosotros. (bis)
Cristo, ten piedad de nosotros. (bis)
Señor, ten piedad de nosotros. (bis)
Jesús, óyenos. Jesús, óyenos.
Jesús, escúchanos. Jesús, escúchanos.
Dios, Padre celestial, ten piedad de nosotros.
Dios, Hijo, Redentor del mundo, íd.
Dios, Espíritu Santo, íd.
Dios santo, trino y uno, íd.
Jesús hijo de Dios vivo, íd.
Jesús, resplandor del Padre, íd.
Jesús, candor de la luz eterna, íd.
Jesús, rey de la gloria, íd.
Jesús, sol de justicia, íd.
Jesús, Hijo de la Virgen María, íd.
Jesús, amable, íd.
Jesús, admirable, íd.
Jesús, Dios fuerte, íd.
Jesús, Padre del siglo futuro, íd.
Jesús, ángel del gran consejo, íd.
Jesús, poderosísimo, íd.
Jesús, obedientísimo, íd.
Jesús, manso y humilde de corazón, íd.
Jesús, amador de la castidad, íd.
Jesús, amador nuestro, íd.
Jesús, Dios de paz, íd.
Jesús, autor de la vida, íd.
Jesús, modelo de virtudes, íd.
Jesús, celador de las almas, íd.
Jesús, Dios nuestro, íd.
Jesús, refugio nuestro, íd.
Jesús, padre de los pobres, íd.
Jesús, tesoro de los fieles, íd.
Jesús, buen pastor, íd.
Jesús, luz verdadera, íd.
Jesús, sabiduría eterna, íd.
Jesús, bondad infinita, íd.
Jesús, camino y vida nuestra, íd.
Jesús, gozo de los ángeles, íd.
Jesús, rey de los patriarcas, íd.
Jesús, maestro de los apóstoles, íd.
Jesús, doctor de los evangelistas, íd.
Jesús, fortaleza de los mártires, íd.
Jesús, luz de los confesores, íd.
Jesús, pureza de las vírgenes, íd.
Jesús, corona de todos los santos, íd.
Sednos propicio, perdónanos, Jesús.
Sednos propicio, escúchanos, Jesús.
De todo mal, líbranos, Jesús.
De todo pecado, íd.
De tu ira, íd.
De los lazos del demonio, íd.
Del espíritu de fornicación, íd.
De la muerte eterna, íd.
Del desprecio de tus inspiraciones, íd.
Por el misterio
de tu santa encarnación, íd.
Por tu nacimiento, íd.
Por tu infancia, íd.
Por tu vida divina, íd.
Por tus trabajos, íd.
Por tu pasión y gloria, íd.
Por tu cruz y desamparo, íd.
Por tus angustias, íd.
Por tu muerte y sepultura, íd.
Por tu resurrección, íd.
Por tu ascensión, íd.
Por tus gozos, íd.
Por tu gloria, íd.
Cordero de Dios, que borras los pecados del mundo, Jesús, perdónanos.
Cordero de Dios, que borras los pecados del mundo, Jesús, escúchanos.
Cordero de Dios, que borras los pecados del mundo, Jesús, ten piedad de nosotros.
Jesús, óyenos. Jesús, óyenos.
Jesús, escúchanos. Jesús, escúchanos.
V. Bendito sea el nombre del Señor.
R. Ahora y siempre, por los siglos de los siglos.
ORACIÓN
Señor Jesucristo, que dijiste: Pedid y recibiréis, buscad
y hallaréis, llamad y se os abrirá; te suplicamos derrames sobre nosotros la
ternura de tu divino amor, a fin de que amándote de todo corazón, con palabra y
con obras, nunca cesemos de alabarte. Haz, Señor, que temamos
y amemos también perpetuamente tu santo nombre, porque
jamás abandona tu providencia a los que proteges con la fortaleza de tu amor.
Que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.
ORACIÓN DE MONTFORT A JESUCRISTO
Dejadme, amabilísimo Jesús mío, que me dirija a Vos,
para atestiguaras mi reconocimiento por la merced que me habéis hecho con la
devoción de la Esclavitud, dándome a vuestra Santísima Madre para que sea Ella mi
abogada delante de vuestra Majestad, y en mi grandísima miseria mi universal
suplemento. ¡Ay, Señor! Tan miserable soy, que sin esta buena Madre,
infaliblemente me hubiera perdido.
Sí, que a mí me hace falta María, delante de Vos y en
todas partes; me hace falta para calmar vuestra justa cólera, pues tanto os he
ofendido y todos los días os ofendo; me hace falta para detener los eternos y
merecidos castigos con que vuestra justicia me amenaza, para pediros, para
acercarme a Vos y para daros gusto; me hace falta para salvar mi alma y la de
otros; me hace falta, en una palabra, para hacer siempre vuestra voluntad, buscar
en todo vuestra mayor gloria.
¡Ah, si pudiera yo publicar por todo el universo esta misericordia
que habéis tenido conmigo! ¡Si pudiera hacer que conociera todo el mundo que si
no fuera por María estaría yo condenado! ¡Si yo pudiera dignamente daros las
gracias por tan grande beneficio! María está en mí.
¡Oh, qué tesoro! ¡Oh, qué consuelo! Y, de ahora en
adelante, ¿no seré todo para Ella? ¡Oh, qué ingratitud! Antes la muerte.
Salvador mío queridísimo, que permitáis tal desgracia, que mejor quiero morir
que vivir sin ser todo de María. Mil y mil veces, como San Juan Evangelista al
pie de la cruz, la he tomado en vez de todas mis cosas.
¡Cuántas veces me he entregado a Ella! Pero si todavía
no he hecho esta entrega a vuestro gusto, la hago ahora, mi Jesús querido, como
vos queréis la haga. Y si en mi alma o en mi cuerpo veis alguna cosa que no
pertenezca a esta Princesa augusta, arrancadla, os ruego arrojadla lejos de mí;
que no siendo de María, indigna es de Vos.
¡Oh, Espíritu Santo! Concededme todas las gracias, plantad,
regad y cultivad en mi alma el árbol de la vida verdadero, que es la
amabilísima María, para que crezca y florezca y dé con abundancia el fruto de
vida.
¡Oh, Espíritu Santo! Dadme mucha devoción y mucha
afición a María; que me apoye mucho en su seno maternal, y recurra de continuo
a su misericordia, para que en ella forméis dentro de mí a Jesucristo, al
natural, crecido y vigoroso hasta la plenitud de su edad perfecta. Amén.
Oh, Jesús, que vives en María
Ven, ¡Oh Jesús!, que vives en María; ven a vivir y reinar
en nosotros, que tu vida se exprese en nuestra vida para vivir tan sólo para
Ti.
Forja en nuestra alma, ¡oh, Cristo!, tus virtudes, tu Espíritu
divino y santidad, tus máximas perfectas y tus normas y el ardor de tu eterna
caridad.
Danos parte, Señor, en tus misterios para que te podamos
imitar; tú que eres Luz de Luz, dan os tus luces, y en pos de ti podremos
caminar.
Reina, Cristo, en nosotros por tu Madre, sobre el
demonio y la naturaleza, en virtud de tu nombre soberano, para la gloria del
Padre celestial. Amén.
Muchas gracias...
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